jueves, febrero 14

Lunar Peludo

Las reflexiones y calditos de cabeza últimamente han versado sobre los lunares peludos.
No se trata de que me haya o le haya aparecido a alguien un nevo melanocítico subdural...se trata de una espontaneidad de quien escribe, para metaforizar aquel detallito que advertimos en una persona, recientemente conocida o bien, profundizando aquel conocimiento.
Hay detallitos de la más diversa laya y -de nuevo- profundidad: puede ser una vulgar y antigua "caída de jota", una palabrita odiada (se confiesa aversión por la mentada "colocar" por ejemplo)...hasta características de personalidad o preferencias sociales o sexuales que nos parecen extremadamente ajenas a la ética sobre-entendida o la moral personal: whatever.

Algunas veces sabemos del lunacillo desde el principio pero la porfía tolerantiosa y la nobleza quizá, obligan a esperar...se establece un lazo afectivo, se comprometen tareas libremente asumidas y PAF!!...de pronto: el lunar se ubica en primer plano y no podemos chistar: siempre estuvo, siempre lo supimos. El marido de una amiga decía que al verlo, había que simplemente huir por la izquierda...para qué hacer todo un camino, por más corto o libre de costos que este sea si sabes lo que va a pasar?

Pero se planteaba también que a veces, el lunar es una manchita de barro o de chocolate...una señal equívoca que con el correr del tiempo y las aven-desven-turas compartidas se develaba con una carcajada: "oye loco, y yo que cuando te conocí pensé que eras así o asá"...Difícil cuestión.

Pero con el pelao estábamos claros de que había una especie de superficialización de las relaciones humanas que, con querer, se suma a una selectividad extremebundada para desechar gentes como si fueran artefactos de cocina que se echan a perder o juguetitos nuevos que emiten un sonido desagradable y terminan estando de más...Ignoramos hasta ahora si la respuesta está en ir a vivir a provincia...o dormirse y dejar que la corriente te lleve (que no es la CE-A-O de las tortuguitas amigas de Nemo)...u optar por lo in-optable y tratar de dejar de pensar la vida.

Y si la fenomenología, que me okupa por estos días, es cualquier filosofía que se requetepiense y elabore explicaciones acerca de lo cotidiano de la experiencia (como si fuera una simplificación!): por qué no pensamos en conjunto el tipo de sociedad/asociación que estamos co-construyendo, tan bonita por fuera y tan indescriptible por dentro?


1 comentario:

alex dijo...

ok.
es MI lunar peludo.
¿y...?

:D
Saludos!